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Más de 900 mujeres voluntarias fortalecen sus capacidades para acompañar a víctimas de violencia

El programa tiene presencia en 152 distritos del país y, solo el año pasado, 984 mujeres reforzaron sus capacidades como mentoras voluntarias.
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El Programa Warmi Ñan articula acciones para brindar acompañamiento, apoyo comunitario y respuestas oportunas a mujeres y a los integrantes del grupo familiar. Foto: MIMP.
17:49 h - Mié, 4 Mar 2026

Cada vez más mujeres recuperan su autonomía y transforman sus vidas gracias a los servicios de atención, prevención y protección que brinda el Programa Nacional Warmi Ñan, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP).

Una de sus principales intervenciones es Mujeres Acompañando Mujeres (MAM), iniciativa mediante la cual lideresas comunitarias, previamente capacitadas, brindan orientación y soporte a víctimas de violencia, abordando temas clave para que no abandonen su proceso de denuncia.

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El programa tiene presencia en 152 distritos del país y, solo el año pasado, 984 mujeres reforzaron sus capacidades como mentoras voluntarias.

Una de ellas es Susan Coquis Ávalos, quien acompañó durante un año a una víctima de violencia y hoy destaca su proceso de cambio.

Es admirable ver la confianza que tiene ahora y cómo se ha ido convirtiendo en la mujer que soñó. Al inicio tenía dudas de estudiar, pero se animó y terminó. Ahora su nueva meta es convertirse en mentora para ayudar a otras mujeres”, relató.

MÁS DE 1200 MUJERES CULMINARON SU PROCESO DE ACOMPAÑAMIENTO

Gracias al trabajo de mentoras como Susan, el programa logró que 1268 mujeres culminaran satisfactoriamente su proceso de acompañamiento.

Entre ellas se encuentra Rafaella, natural de Trujillo y actualmente residente en el distrito limeño del Rímac. Su proyecto de vida está orientado a ayudar a otras personas desde la enfermería, aunque ese camino no siempre fue claro. Tras sufrir violencia psicológica por parte de su expareja, atravesó una etapa marcada por el miedo y la falta de confianza. Su proceso de recuperación comenzó cuando acudió al Centro Emergencia Mujer y Familia.

Al ir al servicio, mi vida se fue transformando. Me asignaron una mentora voluntaria para que me acompañe y levantar mi autoestima. En este proceso me sentí más fuerte y, cuando tenía debilidades, sentía que había una persona que se preocupaba por mí, que sabía escucharme y que cada paso que daba estaba presente como una guía”, expresó Rafaella.

Aunque inicialmente estudió gastronomía, siempre mantuvo el anhelo de formarse en enfermería. Gracias a una beca otorgada por IBT Group, en alianza con el Programa Nacional Warmi Ñan, logró graduarse como auxiliar tras culminar sus estudios en el Instituto Ricardo Palma.

El Programa Warmi Ñan articula acciones para brindar acompañamiento, apoyo comunitario y respuestas oportunas a mujeres y a los integrantes del grupo familiar, con el objetivo de fortalecer la reconstrucción de sus proyectos de vida y promover una vida libre de violencia.

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