España: restos de Fernando Túpac Amaru fueron entregados al alcalde del Cusco

Los restos de Fernando Túpac Amaru, hijo menor de José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, y Micaela Bastidas, fueron entregados al alcalde de Cusco, Luis Pantoja, en un emotivo acto simbólico celebrado este viernes en el templo de San Sebastián, en Madrid, España.
El Municipio Provincial del Cusco coordinó la entrega con el Ministerio de Asuntos Exteriores de España y la Vicaría Este de Madrid.
Esta entrega forma parte del homenaje que la ciudad del Cusco rendirá a la familia Túpac Amaru “por la rebelión contra el dominio español en el siglo XVIII”, según se indica en un acuerdo municipal.
Este suceso marca un hito en la reivindicación de la memoria de la estirpe de los Túpac Amaru, cuyo legado de lucha y resistencia sigue vigente en la identidad del pueblo cusqueño y peruano.
El alcalde provincial del Cusco, Luis Pantoja Calvo, fue autorizado oficialmente para viajar a España con el fin de participar en la repatriación del cuerpo de Fernando Túpac Amaru Bastidas.
La autorización para que dicha autoridad edilicia salga del país se encuentra en el acuerdo municipal 18-2025-MPC, publicado el 2 de abril en el boletín de normas legales del diario oficial El Peruano.
¿QUÉ PASO CON FERNANDITO TÚPAC AMARU?
Con solo 12 años de edad, Fernandito Túpac Amaru Bastidas fue testigo de la ejecución de sus padres, José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru II) y Micaela Bastidas, así como de su hermano Hipólito, a manos de las autoridades españolas, el 18 de mayo de 1781.
Tres años después, Fernandito fue condenado al destierro en una prisión de África. Para salir del Perú, debió caminar desde Cusco hasta Lima, siendo luego encarcelado junto a los demás en el Fuerte Real Felipe del Callao.
Tras una escala en Brasil, obligada por el mal estado del barco en el que viajaba, el hijo de José Gabriel continuó su periplo, llegando a Peniche, Portugal, donde una tormenta hizo naufragar la embarcación.
El joven se entregó a las autoridades españolas con la idea de preservar su integridad, pero estas lo encarcelaron. Dos años después, gracias a la mediación de un sacerdote, fue liberado e inició estudios, aunque enfrentó serias carencias económicas y problemas psicológicos derivados de haber presenciado la ejecución de sus progenitores.
Fernandito falleció a los 31 años, en agosto de 1799. Sus restos simbólicos retornarán al Perú 226 años después.