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INPE y Minsa impulsan tamizaje masivo contra la tuberculosis en cárceles del país
El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) y el Ministerio de Salud (Minsa) lanzaron una estrategia nacional para el tamizaje masivo de tuberculosis (TBC) en establecimientos penitenciarios, con el objetivo de frenar el avance de esta enfermedad en una de las poblaciones más vulnerables del país.
Durante una entrevista en Radio Nacional del Perú, la directora de Tratamiento Penitenciario del INPE, Eufemia Rodríguez Loaiza, informó que la intervención beneficiará a más de 70 000 personas privadas de libertad y a 6300 trabajadores penitenciarios en los 69 penales a nivel nacional.
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Actualmente, más de 104 000 internos se encuentran en los centros penitenciarios del país, de los cuales más de 3500 conviven con tuberculosis, cifra que representa el 11 % de los casos a nivel nacional. Según detalló la funcionaria, la incidencia de esta enfermedad en cárceles puede ser hasta 100 veces mayor que en la población general.
DIAGNÓSTICO TEMPRANO Y TECNOLOGÍA PORTÁTIL
La estrategia está centrada en la detección temprana de la enfermedad mediante una búsqueda activa de casos. Para ello, se implementará el uso de radiografías de tórax digitales con equipos portátiles que cuentan con sistemas de detección asistida por computadora.
“Esto permitirá identificar casos sospechosos de manera oportuna e iniciar de inmediato el tratamiento bajo supervisión del personal de salud”, explicó Rodríguez.
La iniciativa también contempla el seguimiento continuo de los pacientes y el registro compartido de información entre el INPE y el Minsa, con el fin de garantizar una atención integral.
INTERVENCIÓN INICIÓ EN EL CALLAO
El lanzamiento de esta estrategia se realizó el 7 de abril en un establecimiento penitenciario del Callao, marcando el inicio de un plan articulado entre ambas instituciones para reducir los contagios en el sistema penitenciario.
Rodríguez destacó que esta intervención no solo busca atender a la población interna, sino también proteger al personal penitenciario que labora en los centros de reclusión y que podría estar expuesto al contagio.
PREVENCIÓN Y CORRESPONSABILIDAD
La funcionaria subrayó que el éxito de la estrategia también depende del compromiso de los internos en seguir sus tratamientos, así como del enfoque preventivo que deben asumir los familiares durante las visitas.
“Los familiares también deben realizarse descartes, ya que podrían convertirse en agentes de transmisión”, advirtió.
Finalmente, indicó que los resultados de esta intervención se darán a conocer conforme avance su implementación y se logre evidenciar una reducción en los casos de tuberculosis dentro de los penales.








