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Juan Acevedo revela cómo nació El Cuy, el personaje andino de las historietas

Caricaturista Juan Acevedo, en agosto del 2019. Foto: Andina/Vidal Tarqui.
11:30 h - Mar, 10 Mar 2026

El artista, escritor y creador del famoso personaje El Cuy, Juan Acevedo Fernández de Paredes, estuvo en Qué fue de tu vida de Radio Nacional para revelar cómo nació la idea de formar sus historietas basadas en este animal andino. Además, de su experiencia de graficar el cuento Paco Yunque de César Vallejo, que ha sido difundido en diferentes colegios del país.

Todo se remonta al 19 de noviembre de 1979, cuando se publicó por primera vez la historieta El Cuy, aunque este curioso personaje comenzó a gestarse en 1977. Según Acevedo, su intención era crear una historieta sobre un animal típico del Perú: pensó en llamas, alpacas, vicuñas y cóndores, pero ya existía el personaje Condorito, del famoso historietista chileno Pepo, junto a Yayita y sus entrañables amigos. En México, el caricaturista Ríus también había creado el pueblo de San Garabato. Por ello, se buscaba un personaje que representara de manera única la identidad peruana.

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“Yo quería hacer un personaje peruano, que sea animalito y que representara a lo peruano. En Latinoamérica existían varios ejemplos, así que me decidí por el cuy. De niño había visto en la casa de mi abuela a estos animalitos y me parecían lindos con sus ojos rojos, azules, soportando el humo de la cocina. Me parecían tiernos y tímidos a la vez”, comenta el artista.

Juan Acevedo ha creado múltiples historietas que forman parte del arte gráfico peruano. Sus obras se han publicado en importantes diarios y revistas, entre ellas Ciudad de los Reyes y la historieta Paco Yunque, basada en la obra de César Vallejo e inspirada en parte en sus vivencias de infancia en Chanchacap, un pueblo de la sierra de La Libertad, con el objetivo de retratar el mundo andino.

LA HISTORIETA DE PACO YUNQUE

El historietista relata que en 1974 viajó a Ayacucho para asumir el cargo de director de la Escuela Regional de Bellas Artes. Durante uno de sus paseos al río, a las afueras de la ciudad, conoció a un niño que le recordó a Paco Yunque. Le pidió tomarle algunas fotografías, pero el niño se reía constantemente, por lo que solo sirvieron como modelo para empezar a dibujar su rostro. Así fue como creó las dos primeras páginas de la famosa historieta.

Posteriormente, con esos dibujos comenzó a tocar puertas en revistas y diarios, pero nadie mostró interés. En 1978, siendo director artístico de la revista Collera para niños, revisó algunas sesiones con los demás miembros del comité directivo. Señalaron que faltaba una historieta seria; fue entonces cuando presentó a Paco Yunque. Como la mayoría de los integrantes eran profesores, aceptaron la propuesta y se empezaron a publicar más páginas, hasta completar las 20 que conformaron la historieta.

En 1979, la editorial Tarea solicitó publicar la historieta como suplemento de la revista Collera. La publicación tuvo un éxito impresionante, con más de 10 ediciones consecutivas, además de varias reimpresiones. Asimismo, ganó un concurso en Bolivia, donde se editaron conjuntamente con Mitupa Camaru más de 60 000 ejemplares.

“En el Perú no se había hecho algo así, pero se convirtió como parte de una campaña, tipo plan lector, desde los colegios, los maestros siempre la piden y se agotaban las ediciones. Creo que ha sido o todavía es mi historieta más publicada. Ya tiene más de 20 ediciones y posiblemente todavía va a tener más. Yo creo soy el primer autor de la historieta de Paco Yunque. Después se han hecho varias versiones, incluso a colores, pero aquella tiene el sabor de lo clásico”, enfatiza Juan.

SU ÉPOCA DE ESTUDIANTE

El artista recuerda que, en la época del colegio, le suplicaba a su padre que le diera dinero para comprar esas revistas a todo color, porque en ese entonces no existían historietas ni cómics como hoy. Entre sus favoritas estaban El llanero solitario, La pequeña Lulú, Batman, Tarzán, así como Vidas ejemplares y Vidas ilustres, que reflejaban su vocación religiosa.

Ya en la universidad, descubrió Los supermachos, del caricaturista mexicano Rius. Según cuenta, le gustaba comprarlas, luego iba a los cines y las vendía a mitad de precio para poder comprar nuevas ediciones y leer las publicaciones más recientes. Desde entonces se convirtió en un lector asiduo de este tipo de material.

Cuando era estudiante ya hacía algunos trazos, dibujos, pero no sabía que me iba a dedicar a eso. Incluso tenía los prejuicios que tenían los adultos de ser dibujante. Un profesor me felicitó una vez por un dibujo y me dijo que sería un gran caricaturista; yo lo tomé a mal, pensando en un futuro ser un doctor, abogado, ya que no tenía conciencia de que toda carrera es digna y depende de la persona de cómo se dedique ella”, expresó. 

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