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Los primeros hipódromos del Perú: la historia detrás de las carreras de caballos

En los años 50, la afición por los caballos de carrera creció considerablemente y esto le permitió al Jockey Club adquirir un terreno propio, construyendo un hipódromo de gran envergadura.
Las carreras de caballos nacieron en Grecia y llegaron hasta Sudamérica. Foto: Agencia Andina.
9:30 h - Jue, 23 Abr 2026

El crecimiento de la hípica hace que los primeros aficionados se impulsen en formar la Sociedad de Carreras, convirtiéndose en el primer club que organiza la carrera de caballos más ordenada y con una reglamentación. Dicha institución en 1895 pasaría a llamarse Jockey Club de Lima, teniendo como visión obtener un lugar propio para las competencias.

[Lee también: Los inicios de la hípica en el Perú]

Esto, luego de ocupar la Pampa del Pino en El Agustino en 1869, la hacienda Chacra Colorada en 1870, luego la Cancha Meiggs, terreno donado por el empresario Enrique Meiggs. En un proceso de reactivación de la hípica, el expresidente Augusto B. Leguía promovió el préstamo de un terreno del estado por 99 años, ubicado en el Fundo Santa Beatriz, muy cerca al Paseo Colón.

EL PRIMER HIPÓDROMO

El 11 junio 1903 se inauguró el Hipódromo de Santa Beatriz, una de las construcciones más importantes de la ciudad en ese momento. Destacando su belleza por su estilo, entre morisco y afrancesado.

Este lugar se convirtió en un importante centro de esparcimiento de Lima, en 1908 no alcanzaba los 150 000 habitantes. Era un ambiente bastante animado, iban familias enteras, no solo a mirar o apostar en las carreras, sino también para encontrarse con otros limeños y pasar ahí los fines de semana.

En 1905 llegó al Perú el general Roque Sáenz Peña, héroe de la Batalla de Arica, que peleó junto Alfonso Ugarte y Francisco Bolognesi, con motivo de su visita se hicieron varios homenajes en el Perú, entre ellos, una carrera de gala en el hipódromo de Santa Beatriz. En ese mismo lugar, el aviador Juan Biolovucic realizó el primer vuelo sobre la ciudad en un aeroplano.

El hipódromo cobro vital importancia en el oncenio de Augusto B. Leguía, el presidente era un aficionado a la hípica y acudía todos los domingos. Por ello, ahí se desarrollaron algunos desfiles, como el que se organizó por el centenario de la independencia en 1921 y centenario de la Batalla de Ayacucho en 1924. 

En el Hipódromo de Santa Beatriz también se desarrollaban eventos oficiales. El 30 de abril de 1933, el expresidente Luis Sánchez Cerro falleció en un atentado. El mandatario había estado pasando revista a unas tropas que se iban a combatir a Colombia y a la salida del hipódromo fue mortalmente herido.

EXPANSIÓN URBANA

Con el pasar de los años, la expansión urbana el hipódromo tuvo que ser trasladado a otra zona de la capital. Por ello, el presidente del Jockey Club, Alfredo Benavides, gestionó que le concedieran otro terreno en San Felipe, actual distrito de Jesús María. Logrando que se construya otro hipódromo, el cuál fue inaugurado en diciembre de 1938.

En los años 50, la afición por los caballos de carrera creció considerablemente, esto permitió que se cree la apuesta múltiple, la polla con un pozo millonario. Esa etapa de bonanza económica permitió que el Jockey Club pueda adquirir un terreno propio de 110 hectáreas, construyendo un hipódromo de gran envergadura y que actualmente es uno de los más importantes en el país, el Hipódromo de Monterrico. 

La construcción de este nuevo centro de esparcimientos se debió gracias a las gestiones de los presidentes del Jockey Club del Perú. Logrando ser inaugurado el 18 de diciembre de 1960, en el actual distrito de Santiago de Surco, por ese entonces también estaba alejada de la zona urbana de la ciudad.

En su momento el Hipódromo de Monterrico fue el más moderno de Sudamérica, a la inauguración acudió el presidente Manuel Prado Ugarteche. Años después, en la década del 90, el área del hipódromo fue reducida. Los directivos alquilaron una gran área del terreno. 

En la primera visita del papá Juan Pablo II en 1985, el hipódromo fue una de las sedes elegidas para el encuentro del santo padre con sus fieles, logrando a reunir 50 000 jóvenes en una misa.

El hipódromo de Monterrico se convirtió en escenario de los Dervis nacionales y del gran premio Latinoamericano, este último es instituido por la organización Sudamericana de Fomento del Pura Sangre de Carrera (OSAF). Desarrollándose en este local grandes eventos internacionales, reuniendo a grandes caballos sudamericanos y que han logrado obtener premios nacionales.

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